• Document: LAS BARBAS DE LAS ESTATUAS Y OTROS CUENTOS. Jorge Jolmash
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LAS BARBAS DE LAS ESTATUAS Y OTROS CUENTOS Jorge Jolmash LAS BARBAS DE LAS ESTATUAS Y OTROS CUENTOS Jorge Jolmash Las barbas de las estatuas y otros cuentos. De esta digitalización: Diseño de portada: Froy-Balam. Imagen de portada: Fotografía tomada de Solución Política: < http://www.solucionpolitica.com/deporte-y- seguridad-la-mayor-prioridad-para-jovenes- xalapenos/ >. Digitalizado en Estridentópolis, la vieja. ¿Cómo citar este documento? JOLMASH, Jorge. Las barbas de las estatuas y otros cuentos. «colec. Simionterio» [en línea] Estridentópolis, la vieja. AL FIN LIEBRE EDICIONES DIGITALES «Nueva época» 2011. 60 pp. [ref. –aquí se pone la fecha de consulta: día del mes de año-]. Disponible en Web: <www.alfinliebre.blogspot.com> AL FIN LIEBRE EDICIONES DIGITALES 2 0 1 1 ÍNDICE 01. ESTA CASA ESTÁ LLENA DE FANTASMAS .........................................5 02. LA VECINA MÁS HERMOSA DEL MUNDO .........................................10 03. HOSPEDERA ..............................................................................................12 04. TÍO LACHO ................................................................................................16 05. RAQUEL Y EL CABALLO ........................................................................19 06. MAGDALENA ............................................................................................23 07. UN PIONERITO ..........................................................................................27 08. LAS BARBAS DE LAS ESTATUAS O CÓMO ESCRIBIR UN CUENTO ACERCA DE LA VIDA COTIDIANA .........................................................30 09. LA CASERA................................................................................................35 10. EL SORPRENDENTE CREDO DEL DOCTOR EFRAÍN ARRIAGA .....40 11. BEBÉS .........................................................................................................46 12. EL HOMBRE DE LAS OREJAS CALIENTES .........................................50 13. SIETE AÑOS DE MALA SUERTE ............................................................53 14. EL DÍA DE SU ÚLTIMO CUMPLEAÑOS ................................................56 ESTA CASA ESTÁ LLENA DE FANTASMAS Las barbas de las estatuas y otros cuentos Jorge Jolmash Los lunes, que eran nuestro día de descanso, nos levantábamos después del mediodía y nos íbamos al súper por cerveza, arrachera marinada y tortillas de harina gigantes para almorzar. Luego, mientras hacíamos la digestión, nos gustaba caminar por la playa, pero nunca nos metíamos al agua porque a mí me daba asco sentir la piel pegajosa por la sal. Valeria, para engañar al calor, vestía camisetitas sin mangas, sandalias y unos shorts diminutos que siempre la hacían quejarse de que tenía las piernas muy flacas. De cualquier forma, a mí me parecía que se veía bien. Más tarde, un poco antes de que llegara la hora de los mosquitos, regresábamos a la casa y nos sentábamos en el balcón a tomar el fresco y a beber vodka con jugo de arándanos. A veces, con la brisa nos daban ganas de hacer el amor, pero otras veces nada más nos quedábamos sentados platicando y nos emborrachábamos hasta que la noche parecía estar cubierta por una gasa benigna y nos quedábamos dormidos. No hacía mucho que habíamos abandonado nuestras vidas anteriores por estar juntos, estábamos en plena temporada alta, nos iba bien y se podría decir que éramos felices. Lo mejor de todo era saber que nos teníamos el uno al otro y que no teníamos a nadie más. Todos nuestros conocidos y familiares se habían quedado a varios cientos de kilómetros de distancia y, si todo salía bien, no teníamos por qué volverlos a ver en lo que nos quedara de vida. Con todo y todo, Valeria a veces hablaba a casa de sus papás para pedir dinero, no porque en verdad lo necesitáramos —como ya dije nos iba aceptablemente bien— sino, creo yo, por hacer la maldad. Los días que recibía un giro de su casa, que de todos modos no eran muchos, lo utilizaba para comprar globos de colores y portavasos con estampados cómicos o para hacerse nuevos tatuajes. Vivíamos en un departamento bastante amplio y sin muebles, en el tercer piso de un edificio viejo y comido por el salitre. Como las paredes tenían menos de dos centímetros de espesor, podíamos escuchar ruidos provenientes de todos los domicilios vecinos y así, poco a poco nos habíamos dado cuenta de que el inquilino de abajo era un cubano ilegal que le pegaba a su esposa y que arriba de nosotros vivía una pareja de lesbianas que hacían temblar los cimientos del edificio con sus noches de pasión. Del resto del inmueble apenas nos llegaban ecos sordos que decían poco sobre quienes los producían, pero que podían resultar muy perturbadores, especialmente a altas horas de la madrugada cuando llegábamos del trabajo. En ese edificio tambié

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