• Document: TERAPIA DE CONDUCTA PARA LA FOBIA ESCOLAR: ESTUDIO DE UN CASO
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TERAPIA DE CONDUCTA PARA LA FOBIA ESCOLAR: ESTUDIO DE UN CASO Jordi Barris Ruset y Santiago Batlle Vila Psicòlegs Heia Psicologia www.heiapsicologia.com Introducción La fobia escolar se define como un patrón desadaptativo de respuestas de ansiedad ante situaciones escolares. Se considera uno de los trastornos infanto-juveniles más incapacitantes, ya que repercute de forma muy significativa en el rendimiento académico y en las relaciones sociales. Los estudios de prevalencia muestran tasas que varían entre 1 y 1,5 por 100 de la población en edad escolar (Echeburúa, 1998). Este trastorno se adquiere generalmente por medio de experiencias aversivas directas, o por la observación de las experiencias de otros en situaciones escolares. En ocasiones, el temor se dirige hacia un determinado profesor “porque le tiene manía”, hacia una materia escolar difícil, o a la realización de actividades en la clase de educación física. El desencadenante del rechazo escolar también puede estar relacionado con el temor a las relaciones sociales, bien por un déficit del sujeto, bien por ser objeto de las bromas de otros compañeros “gamberros”. Como diagnóstico diferencial, debe distinguirse la fobia escolar de la ansiedad de separación, más frecuente en niños pequeños y presente no sólo a la hora de asistir al colegio; y también de los novillos, que no se acompañan de repuestas de ansiedad y están más relacionados con la conducta antisocial. Sujeto Pilar, de 15 años, acude a consulta a instancias de su madre. Debido a un cambio de residencia familiar, Pilar tuvo que marcharse de su ciudad, alejarse de su grupo de amigos y matricularse en un nuevo centro, en el que estudiaba tercer curso de ESO. Tanto ella como su madre explicaban que desde el primer momento había tenido dificultades para adaptarse, debido a su carácter retraído. Además se sentía acomplejada por haber sido objeto de las burlas por parte de algunas compañeras de la clase. Tras haberse ausentado intermitentemente del centro desde que se iniciara el curso, en el momento de la primera consulta, una semana antes de las vacaciones de Semana Santa, llevaba dos semanas continuadas sin asistir a clase. La madre refiere que el curso del problema con unas quejas esporádicas de la chica sobre la insatisfacción respeto el nuevo centro escolar (“no me gusta”, “las compañeras me molestan”, “no es bonito, es muy cutre”, “no explican tan bien como en el otro”,…). A raíz de estas quejas comenzó a faltar a días, refiriendo no encontrarse bien. La madre expresa que Pilar acostumbraba a prepararse para asistir al colegio, pero por la mañana solía encontrarse mal, refiriendo una sintomatología que incluía mareos, falta de energía,…a medida que fue incrementando las ausencias la sintomatología empeoro, asociándose habitualmente vómitos. Indica que solía presentar un empeoramiento matutino, que cesaba a media mañana y tarde, apareciendo de nuevo por la noche. También refiere que paulatinamente se encontraba más aislada y negativa, con menos contacto social con su entorno. Lo más destacable eran los síntomas de ansiedad que presentaba cuando se hablaba de forma abierta del instituto, refiriendo sensaciones desagradables de nervios en relación con la situación escolar, además de ligeros síntomas de estado de ánimo depresivo. Intervención La intervención se desarrolló durante varias semanas. Se dedicaron las dos primeras semanas a evaluar el caso. Se mantuvieron entrevistas por separado con Pilar, con su madre y con su tutora. También se emplearon medidas de autoinforme: el Inventario de Miedos Escolares (IME), de Méndez (1988), Test de Inteligencia Raven, Escala de ansiedad STAIC, la Escala de Ansiedad Situacional ISRA y el test autoevaluativo TAMAI. En todas estas valoraciones se observó parámetros alterados en la dirección que miden los cuestionarios, observándose elevados niveles de ansiedad en relación a la asistencia al instituto, elevados niveles de ansiedad en relación a la interacción social, valoración negativa de la propia imagen y una valoración intelectual dentro de la normalidad. Para completar la evaluación del caso, se utilizaron registros de asistencia a clase cumplimentados por la tutora y por la propia paciente. Se integró la información (tabla 1), estableciendo una línea de base retrospectiva y realizando el análisis funcional. Tabla 1. Variables de mantenimiento y repercusiones negativas del problema Estímulos antecedentes (E) – Situaciones sociales aversivas: burlas, amenazas. – Contexto escolar: clase, recreo, pasillos, cambio de centro escolar. – Situaciones anticipatorias: vestirse, salir de casa, enfrentarse a los compañeros. Variables organísmicas (O) – Déficit en habilidades sociales. – Baja autoestima. Conductas problema (R) – Fisiológicas: taquicardias, sudor, cefalea, náuseas, vómitos. – Motoras: conductas de evitación activa (quejas) y pasiva (negarse a vestirse). – Cognitivas: pensamientos negativos sobre ella, su competencia social y escolar.

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