• Document: LENGUA HABLADA Y LENGUA ESCRITA: LA CONFLUENCIA DE DOS CÓDIGOS EN EL DISCURSO
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LENGUA HABLADA Y LENGUA ESCRITA: LA CONFLUENCIA DE DOS CÓDIGOS EN EL DISCURSO Antonio Mendoza Fillola Universidad de Barcelona “Se ha hecho tanto hincapié en la mecánica de la escritura que se ha olvidado el lenguaje escrito como tal” Vigotsky. El desarrollo de los procesos psíquicos superiores.1979. “Escribiendo siempre se duda si estarán las cosas dichas bien o mal. Hablando no se duda nunca.” Carmen Martín Gaite, El cuento de nunca acabar. 1983 Introducción Aunque lo oral está presente en todos los momentos de nuestra vida cotidiana, lo cierto es que vivimos en un entorno social en el que la escritura ha asumido tal grado de relevancia que es el soporte de muchas relaciones sociales, desde las más cotidianas hasta las que regulan acuerdos que afectan a toda la humanidad. Los medios de comunicación dependen de la escritura y los progresos tecnológicos y científicos tienen su modo de expresión y difusión mediante el soporte escrito, que suelen alternar complementariamente con la lengua hablada y la imagen. La diversidad de facetas en la que está presente la lengua escrita implica un alto grado de especialización o de especificidad en función de los tipos de discurso, de las situaciones de comunicación y de los fines de la misma. Incluso la función poética del lenguaje, que tuvo su aparición y sus momentos iniciales en la lengua hablada, ha ido centrándose en la exclusividad de la proyección escrita. Es sabida la relación que mantienen la lengua hablada y la lengua escrita –al cabo, ambas comparten un mismo sistema—; aunque, quizá más que sabida o comprendida, es un hecho aceptado del que no siempre se tiene claro el alcance que supone la diferenciación de códigos (oral y escrito) y las peculiaridades y convenciones que los regulan. En realidad ambos modos de comunicación no se pueden disociar ni en la formación lingüística ni en la práctica. En determinados casos, la lengua hablada impregna la expresión escrita, mientras que, a su vez, las convenciones de la escritura también inciden en la el uso oral, porque ambas realizaciones son concreciones de las normas y convenciones del sistema de lengua y asumen las convenciones de las tipologías textuales y discursivas, junto a los condicionantes sociales y pragmáticos. Resulta obvio que hablar no es articular fonemas de modo aleatorio, por lo que la ampliación de las habilidades de expresión oral es bastante más que saber articular palabras… Y, paralelamente, cabe decir que es ingenuo pensar A. Mendoza Fillola que, a pesar de la pervivencia de los métodos de base analíticos de base grafo-fónica, saber escribir no es saber trazar y unir letras 1 . Hace ya bastante tiempo –o sea, desde hace bastantes orientaciones didácticas— es bien conocido que saber escribir no es sólo saber reproducir la grafía y juntar las letras que se conocen del abecedario – cuestión que ya era evidente muchos siglos antes de que Vigotsky afirmara que “a los niños debería enseñárseles el lenguaje escrito, no la escritura de letras” (Vigotsky 1979: 178) —. Claro está que los distintos enfoques que se han ocupado de la escritura han ido señalando errores que se aprecian en otras concepciones anteriores y aportando también nuevas facetas o pautas vinculadas con bases lingüístico-textuales o psicocognitivas; sin embargo a veces también han aportado errores de concepción o de metodología, que a su vez dan pie a nuevas enmiendas, que en ocasiones resultan innovadoras. En su momento, se consideró un signo de innovación el explicar que la escuela tradicional se había centrado casi con exclusividad en la enseñanza/aprendizaje de la lengua escrita. Pero, signo de los tiempos, pronto se vio la necesidad de retomar el tratamiento de la lengua escrita (lectura y escritura), aunque obviamente con nuevas perspectivas 2 . Surgió la revisión crítica de los métodos de lecto-escritura basados en el aprendizaje de las unidades alfabéticas, en el reconocimiento silábico, etc. Y, como alternativas a los métodos fono-gráficos, aparecieron propuestas de signo globalizador / sintético; más tarde, hicieron su aparición las revisiones que se centraban en el carácter del proceso de la escritura –entendida ya como elaboración de un texto—. En el caso de la lengua oral no se consideró precisa ninguna revisión ya que no había método definido que criticar ni rebatir como tradicional o de la vieja escuela. Creo que en la actualidad hace ya falta una nueva revisión que ponga en evidencia las limitaciones de los que sólo son “modelos descriptivos” y sugerencias teórico-metodológicas, o estrategias (como las llama Sprenger-Ch

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