• Document: Canek ERMILO ABREU GÓMEZ
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Canek ERMILO ABREU GÓMEZ Canek ERMILO ABREU GÓMEZ Gobierno del Estado de Yucatán IVONNE ORTEGA PACHECO Gobernadora Constitucional Secretaría de Educación de Yucatán RAÚL HUMBERTO GODOY MONTAÑEZ Secretario de Educación Instituto de Cultura de Yucatán RENÁN ALBERTO GUILLERMO GONZÁLEZ Director General Imagen de portada: Manuel Lizama Collage en papel amate, técnica mixta. 38 x 53 cm. Colección Gómez Castilla 1997. Portada interior: Grabado de Gabriel Ramírez Diseño del libro: Ana María Bretón Adriana Ramírez de Alba Impresión: Compañía Editorial de la Península, S.A. de C.V. D.R. SECRETARÍA DE EDUCACIÓN DELGOBIERNO DEL ESTADO DE YUCATÁN, 2008. ISBN 978-968-9315-37-7 ¿Por qué no habéis dicho que él es, ante todo, un poeta? Ermilo es el niño Guy que hoy puede escribir su mensaje sobre el rostro de la tierra. LEÓN FELIPE Prólogo En estos días dejamos atrás las arenas de una época y nos internamos en el umbral y los linderos fronterizos de un nuevo horizonte, y bajo este arco se presiente un cargamento de hallazgos y desafíos que nos hace tocar las fuentes interiores del asombro y aun del desconcierto. Es oportuno en estas circunstancias, volver los ojos hacia nuestras he- rencias más luminosas que puedan seguir aportando aguas y sales de vita- lidad para nuestro trayecto común de sociedad en el futuro. Pero la mirada a lo nuestro debe plantearse con un sentido claro de apertura y de crítica que sirva de sustento para la desmitificación y revaloración justas de sus aportes primordiales. Este propósito exige, en primer término, contemplar la cultura mexi- cana como un gran árbol, a la vez unitario y diverso, es decir como una floración de síntesis en cuya amalgama y perfil de conjunto han tenido una participación digna de ser reconocida todas las matrices e ingredientes étnicos o regionales de lo que hoy es el territorio de la república. En ese espectro de raíces y ramas conformadoras es posible, entonces, entender la producción literaria de Yucatán como una nervadura o vertiente arterial de la literatura y cultura de México y, dentro de un horizonte más amplio, de la de Hispanoamérica. Al observar esta literatura necesitamos también adoptar una perspectiva serena que permita rebasar esa distorsión de óptica, que en medio del con- trapunto y los vaivenes de la polémica ideológica nos ha mecido en un oleaje de malinchismo y chauvinismo, el cual nos inclinara a sobrevalorar o bien a menospreciar indiscriminadamente todo lo nuestro. La búsqueda de esta mirada que se proponga un enfoque de ecuanimidad y justeza es imprescindible, sobre todo, si aspiramos a obtener de ese bagaje un zumo arterial útil en nuestro tiempo, por la vigencia de las respuestas de una experiencia humana ante las circunstancias de una naturaleza y un acontecer histórico concretos, ocurridos en el ámbito de una geografía y formación cultural específica como lo es la Península de Yucatán. En este sentido, dice en un texto editorial Luis Ramírez Carrillo: “Qui- zás para abrir el siglo XXI a la modernidad, la literatura y la cultura yuca- tecas tengan que revaluar, poner en su correcto lugar, apreciar, discutir, Canek 7 dudar y seguir adelante la labor de sus figuras totémicas”. 1 Tal es el caso de Ermilo Abreu Gómez (1894–1971), escritor ya legendario por sus obras, que forman parte insustituible de nuestra literatura. Canek y Cosas de mi pueblo en particular, son un par de libros que conden- san y revelan en toda su nítida potencialidad, el valor y estilo literarios de la creación de Abreu Gómez. Al mirar y acercarnos de un modo personal a di- chos textos clásicos en la literatura de esta región de México, se nos descubre una corteza de texturas intactas que tiene el carácter genuino de la tierra, con su arcilla dual y ambivalente (a un tiempo amarga y dulcificada) que se pro- yecta hacia la atmósfera de realidad y pensamiento de un horizonte histórico. En sus vasos hay sin duda barros y aguas arteriales que hacen posible recono- cernos como miembros de una familia o un pueblo, y que en todo caso, nos recuerdan que todos participamos de la misma condición humana. * Acaso la límpida capacidad de estas obras para transfundir dichas esen- cias se cifre en que –si bien entre el autor y la obra literaria se interpone un cúmulo diverso y múltiple de mediaciones que establecen una distancia o cercanía muy variable y, en un sentido más preciso, cada obra puede ex- presar una o varias de las tantas voces que habitan al creador–, el pensa- miento y la conducta personal de Ermilo Abreu Gómez se corresponden de tal manera diáfana e inequívoca a sus textos, que él pudiera asumir ple- namente la célebre expresión de Pablo Neruda: “Si ustedes me preguntan qué es mi poesía debo decirles: no sé. Pero si interrogan a mi poesía, ella les dirá quién soy yo”. Esta aseveración es válida para el

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